Inicio » Cuidados e higiene » Gato Gordo o Sólo es Sobrepeso

Gato Gordo o Sólo es Sobrepeso

Un gato gordo no es un gato sano y tampoco es un gato feliz, a pesar de lo simpático que nos pueda parecer Garfield y de las fotos de gatos grandes y gordos que circulan por las redes sociales, que suben sus orgullosos dueños.
Los gatos gordos no son realmente felices, porque no pueden llevar a cabo las actividades habituales que a los gatos les encantan realizar: corretear, saltar, investigar…
Los felinos son unos animales muy activos, pero la vida sedentaria que pueden llevar en casa, junto con otros factores como la esterilización, pueden desembocar en sobrepeso en el mejor de los casos, y en obesidad en el peor.
Te puedes preguntar con toda lógica, ¿Cómo saber si tiene sobrepeso? Si un gato tiene un ligero sobrepeso, aún no tiene un problema y puede que nunca lo sea, si le ayudamos controlando su dieta y procurando que realice más ejercicio.
Para saber si un gato está gordo no hace falta una báscula, se ve, se nota.

¿Cuándo tenemos gato con sobrepeso?

Según los veterinarios, se dice que un gato tiene sobrepeso si, su masa corporal excede entre un 10% y un 15% a la que debería tener por su raza, edad y envergadura.
No hay que confundir un gato con sobrepeso con un gato obeso, que es el que ya no puede llevar a cabo las actividades normales, por culpa de su peso excesivo.

Cuanto pesa un gato sano

El peso de un gato no está estandarizado, porque el peso de cada ejemplar dependerá de muchas variables, como su raza, su edad o su sexo.
No es lo mismo hablar de razas de gatos grandes, que pueden pesar de adultos 9 kg o más y no estar gordos, que de gatos pequeños, que de adultos pueden pesar menos de 3 kg, para estar sanos.
Un gato de tamaño medio debería pesar entre 3 y 4 kg si es hembra, y entre 4 y 5 kg si es macho. Por ejemplo, un gato Siamés puede pesar entre 2 y 4.5 kg, un gato Persa entre 3 y 5.5 kg y un gato Maine Coon entre 4.5 y 11 kg.

Detectar un gato con sobrepeso

Hay una fórmula para determinar si un gato tiene sobrepeso y no está gordo, porque ya hemos dicho que un gato gordo es evidente, no hace falta saber cuanto pesa, para saber le sobra grasa.
Es tan simple como palpar sus costillas a la altura del tórax del gato. Si al pasar las manos podemos notarlas con facilidad y descubrir los espacios intercostales, nuestro gato está sano y no tiene sobrepeso.
Tendrá sobrepeso si nos cuesta encontrar las costillas por culpa de la grasa acumulada. Si tiene sobrepeso, también nos encontraremos con una bolsa colgando del estómago.

Enfermedades asociadas a un gato gordo

Un gato con un ligero sobrepeso, no es un gato con problemas de salud, pero si es un gato propenso a engordar que debemos de cuidar, para que no se convierta en un gato obeso.
Estar gordo ya es una enfermedad limitante, ya que le impide llevar una vida normal, pero la obesidad degenera en otra serie de enfermedades secundarias, igualmente peligrosas: la obesidad en los gatos se asocia con la diabetes, problemas urinarios, enfermedad del hígado graso y a nivel motor, cojeras y artritis dolorosa.
Debido a todas estas enfermedades, tu gato acortará su esperanza de vida. Un gato obeso vive de media, al menos 1 o 2 años menos que un gato sano.

Porqué mi gato engorda

Si en algo estamos de acuerdo todos los que convivimos con un gato, es que son unos animales muy inteligentes.
Empiezo apelando a la inteligencia de los gatos, porque a su vez nosotros carecemos de la suficiente para no caer en sus chantajes emocionales o…para no comprender la situación de aburrimiento en la que se encuentran.
Según Marco Villén, etólogo y miembro de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales, tendemos a malinterpretar las señales comunicativas de nuestros gatos.
Cuando nuestro gatito maulla delante de su plato vacío de comida con cara desvalida, no siempre es para demandar comida. Puede ser por que se aburre o por costumbre, porque lo hace a la misma hora todos los días, y no necesariamente tiene que tener hambre.

Mi gato está gordo, que puedo hacer

De la misma forma que mal interpretamos sus maullidos de aburrimiento o de costumbre, tampoco somos capaces de entender el cambio de conducta de nuestro gato cuando lo ponemos a dieta.
Al igual que cuando nosotros nos ponemos a dieta, los gatos tampoco llevan muy bien el cambio en la alimentación. Los dueños suelen interpretar este cambio de actitud como un castigo, un cambio de sus sentimientos hacia nosotros.
No es así, simplemente se encuentran de mal humor, y por tanto, no debemos ceder y volver a los malos hábitos alimenticios.

Mejor pienso para gatos obesos

Actualmente la cantidad de gatos con obesidad no para de crecer, de modo que las marcas de piensos para gatos, se han visto en la obligación de crear piensos pensados para solucionar este problema de salud gatuna.
Un buen pienso para gatos obesos tiene que conseguir que, nuestro gato ingiera la menor cantidad de calorías posible, con la mayor cantidad de pienso posible.
Lo que buscamos es que el gato se sienta saciado, pero con toda la comida que se ha comido, las calorías ingeridas sean las menos posibles.
Mi recomendación, y la de varios veterinarios consultados es utilizar feline satiety de Royal Canin, una alimentación para gatos gordos con muy pocas grasas y muchas fibras saciantes.

Comedero automático para gatos

Una vez que tenemos claro que nuestro gato tiene un problema de sobrepeso acuciante, llega el momento de establecer cuanto pienso debe comer para adelgazar.
Lo ideal es que sea nuestro veterinario el que nos ayude a pautar la cantidad de comida, pero para que te hagas una idea, la mayoría de las dietas buscan dejar en un 65% las calorías que debería tomar tu gato, si tuviera su peso ideal.
La cantidad de comida que debe comer en gramos, dependerá por tanto de su peso ideal, en función de su raza y su tamaño.
Para evitar caer en la tentación de darle más comida de la correcta, una gran idea es hacerse con un dispensador automático de comida para gatos. Con este dispensador, evitamos dejarle a su disposición comida durante todo el día.
Sólo tendrá acceso a la cantidad de comida que necesita, a intervalos de tiempo recomendados, para que no pase mucha hambre y se estrese.

Juegos para gatos

La dieta por si misma no es suficiente para hacer adelgazar a un gato. Jugar con tu gato y obligarle a realizar ejercicio mejorará su mal humor, le ayudará a olvidarse de la comida y conseguiremos una pérdida de peso más acusada.
Si tenemos jardín podemos realizar ejercicios al aire libre, pero si no es así, hay un gran número de juegos y juguetes para gatos que invitan a la actividad, que podemos realizar en casa.
Hay objetos tan simples como una caja de cartón, que nos ofrecen un montón de posibilidades: desde esconderle sus juguetes dentro, realizar un laberinto con varias cajas…
Uno de los objetos cotidianos que no debería faltarle a tu gato es un rascador. Hay rascadores para gatos fantásticos, con varios pisos de altura, escondites y cuevas para jugar.
A tu gato le encantará, no sólo por la diversión, también afilar sus uñas puede ser una forma de liberar las tensiones acumuladas por no comer lo que le gustaría.

Lleva un control de la evolución de su peso

Una vez que has puesto a dieta a tu gato, debes controlar su evolución, para saber si pierde peso o no, si lo hace al ritmo adecuado y poder así modificar cualquier parámetro que no esté bien. Lo ideal es que con una dieta correcta, tu gato pierda entre 0.5% y el 2% de su peso cada semana.
Además, deberás acudir de forma periódica a tu veterinario, para que controle su estado general de salud.
Una vez que el gato llega a su peso ideal, podremos pasar a un pienso más acorde a sus necesidades físicas.

También puede ser de tu interés…

Deja un comentario